Y es que las cosas no podían comenzar mejor, goleada a Jamaica y esperando solo un triunfo ante Costa Rica a la cual se le había ganado con solvencia un par de meses atrás en un torneo realizado en nuestro país, la goleada y ese antecedente hacían presagiar que la clasificación se encontraba a un partido más, el de semifinales. Y entonces el golpe llego, Costa Rica que había llegado al país a disputar ese torneo con jugadores alternativos guardando a sus mejores hombres de la liga local, (porque ellos SI tienen una liga local) presento todas sus armas y nos aplasto literalmente con una goleada de escándalo a la cual no nos tienen acostumbrados estos jugadores.
Los ánimos se vinieron al suelo, la lluvia de críticas apareció y con ellas una presión que no es normal en este grupo; en un instante el mundial se veía tan lejos como la misma ubicación geográfica de Taití, en ese momento hasta el más positivo comenzó a dudar. Pero no era solo la goleada, sino que, la falta del líder y espíritu de este equipo se notaba, el “Tin” hacia demasiada falta y el grupo lo resentía, su ánimo se veía muy afectado y para rematar dependíamos de otros resultados, en resumen parecía que todo estaba perdido.
Y entonces lo hicieron de nuevo, esa última goleada obligaba a jugar otro partido solo unas horas después ante Jamaica, la esperanza: el Tin no se arrugo; entendía que su equipo le necesitaba en este momento más que nunca, su estado no era el mejor y se notaba pero el mensaje de esfuerzo y fé que transmitió contagio a sus compañeros. El resultado: justo lo que se necesitaba en el último suspiro, eso provoco que los ánimos regresaran, la presión disminuyera y la garra apareciera para enfrentar al eterno rival México; la resolución un triunfo nuevamente sufrido pero bien conseguido. Otra clasificación más y la reconfirmación de potencia en el área para nuestros muchachos que disputaron tres partidos en dos días, una gesta digna de su grandeza conseguida con su gran cualidad: HUMILDAD.
La final se perdió, de manera sufrida como no podía ser diferente pero ya no importaba, el objetivo estaba cumplido, cuarta clasificación consecutiva y la alegría a todo un país que estaba pendiente de ellos; mostrándonos que cuando se quiere y se trabaja con amor en lo que se hace, las limitantes no son pretexto.
Escrito por: Geovanny Tejada


















